Los TME son el resultado de patologías pero también de actividades diarias repetitivas (laborales o no), del envejecimiento, de riesgos posturales o incluso son la consecuencia de la somatización del estrés y la ansiedad que sufren algunas personas. Los TME como por ejemplo las cervicalgias y lumbalgias, condicionan la calidad del sueño ya que influyen en las molestias y las posturas para dormir, provocan interrupción del sueño y alteran la latencia y el tiempo efectivo de sueño.

La línea TME investiga en sistemas preventivos y paliativos para que los apoyos corporales durante el sueño no fatiguen las zonas más vulnerables del sistema musculoesquelético.